miércoles, 30 de enero de 2019

A mi Julen, me la suda


Somos mamíferos
Ya han pasado varios días de un suceso que ha sido la piedra angular del programa del circo en el que vivimos inmersos.
La mayoría de la población se ha convertido en geóloga experta y conoce ya las técnicas de excavación mas punteras.
Por otro lado, han aprendido el oficio de portavoz de la familia y han perfeccionado sus aptitudes como maestros del morbo.
Dentro de esa mayoría de población, como no, se han creado subgrupos de opinión e ideologías varias, por ejemplo, la sección demagogos y contrarios al régimen, que han recordado a las miles de victimas del mar mediterráneo de las que nadie se acuerda, salvo ellos, cuando suceden este tipo de desgracias, en occidente, somos así, como somos tan civilizados…
Todo el mundo ha opinado, todos son expertos ya, todos han llorado la muerte de un niño de 2 años y se han compadecido y apenado por sus familiares, que serán los únicos que sigan recordando la desgracia durante el resto de sus vidas, el resto, en un par de semanas, un mes a lo sumo, tendrán una vaga idea de lo sucedido.
Nuestros dirigentes, habrán salido en la foto con su pose de, desgracia y condolencia, para después comprobar el saldo de sus cuentas corrientes, que, espero equivocarme, crecen en la misma progresión en que disminuyen los fondos destinados a tapar pozos, dotar de personal los centros médicos o mejorar la calidad de la educación de ese pueblo ávido de pan y circo, cuanto mas idiota, mejor, menos problemas generan.
Mientras tanto, un grupo de irreductibles cobardes, escribimos o permanecemos al margen de la noticia, por que, de alguna manera, somos mejores, superiores moralmente, al gentío que sigue las indicaciones de los medios de comunicación de doctrinas al servicio abstracto del mercado, el negocio es el negocio, que les marca la tendencia de cada semana y la corriente de pensamiento de la temporada en función del posible beneficio económico. Los ricos son mas ricos, los pobres son mas pobres y todos, completamente idiotas.
Se nos olvida constantemente que somos unos animales con una moral variable.
Ni ellos son tan malos, ni nosotros tan buenos.
Somos una especie invasiva y muy destructiva con una capacidad enorme de sobrevivir y aparearnos con éxito, el único depredador al que tenemos que tener controlado es al propio ser humano, por que los malos, siempre son otros, en definitiva, Julen, Marta, Deborah, victimas de la violencia machista, inmigrantes en penoso transito y resto de desgraciados del mundo, vuestra situación, nos la suda.
A fin de cuentas, somos mamíferos.   
Dedicado a mi maestro H. Ch. Hazelwood.